Noticia de intento de robo de la Arrixaca en 1909

Noticia aparecida en el Liberal de Murcia el 31 de enero de 1909 sobre el intento de robo de la imagen de la Virgen del Arrixaca.

INTENTO DE ROBO

LA ARRIXACA EN PELIGRO

Hace ocho o diez días llegó a Murcia procedente de Madrid un sujeto llamado José Beviar Sanchez, de unos 58 años de edad de profesión anticuario, hospedándose en un acreditado hospedaje de la calle de Riquelme.

La vida que hacía el individuo en cuestión no ofrecía detalle alguno que infundiera sospecha de ninguna clase, antes al contrario pasaba como uno de tantos comisionistas o comerciantes que entran y salen en estos establecimientos, sin que su proceder desmereciera en ningún concepto.

José Beviar Sanchez estuvo en Murcia hace mes y medio, y, según parece, anduvo negociando efectos anticuados.

Visitó la iglesia de San Agustín y en su entrevista con el sacristán hubo de indicar a este su deseo de adquirir el manto de una Virgen, (en seda, bordado en plata), pero esta operación no se llevó a cabo porque solo ofrecía el anticuario cien pesetas por su adquisición.

En este mismo templo vio la Virgen de la Arrixaca y su admiración fue tan extraordinaria en cuanto se refiere al mérito artístico, que hubo de exclamar;

—Me llevo la cabeza y las manos y pida lo que quiera.

Desde el momento en que el anticuario hizo esta manifestación, el sacristán procedió a una discreta despedida, terminando de este modo tan atrevida visita.

Su aparición en Murcia

De buenas a primeras ha aparecido en Murcia el anticuario de referencia, renovando sus pretensiones, que nadie escuchó.

Desahuciado de conseguir por el medio legal aquellas joyas artísticas que tanta admiración le produjeron, se conoce que decidió echar por camino torcido, asaltándolo todo en tal de apoderarse de ellas.

Rondando la Iglesia

El anticuario se echó a la calle con ánimo preconcebido de poner en práctica sus planes, y ya entrada la noche se dedicaba a pasear de arriba para abajo, por la puerta de la iglesia de San Agustín, indudablemente a preparar el terreno y dar el golpe.

El sacristán avisa

El sacristán de la parroquia se apercibe y reconoció al pretendiente de la cabeza y manos de la Virgen de la Arrixaca.

Creyendo que nada bueno le llevará por aquel sitio, avisó a los de Seguridad, a quienes informó de sus sospechas y del precedente que traía el asunto.

Sorprendido Infraganti

La pareja de Seguridad, con una discreción policíaca digna de aplauso, adoptó sus medidas y esperó en la noche del viernes la llegada del paseante misterioso.

No se hizo esperar mucho tiempo.

El anticuario llegó a la plaza de San Agustín, por la que dio algunas vueltas, y cuando creía que nadie lo observaba, empezó el buen hombre a hacer sus ensayos en la cerradura de la puerta de la iglesia.

Los nuevos policías sorprendieron infraganti al anticuario con una llave grande, doble, empastada, pruebas para ponerla en condiciones de abrir y penetrar en la iglesia.

Llevaba además una lima de hierro con la que, en breve instante, hubiera dejado la llave en condiciones de abrir la iglesia.

Todo esto se le ocupó, así como también un cuchillo y una cartera que contenía su cédula personal, 235 pesetas en billetes y otros papeles.

Los de Seguridad lo detuvieron y lo condujeron a la inspección de vigilancia

A interrogarle ¡Vaya un pájaro!

En esta última dependencia fue sometido a un hábil interrogatorio. Manifestó donde se hospedaba y se procedió al reconocimiento de sus habitaciones, encontrando en ellas un martillo, dos limas pequeñas nuevas, una llave, y otra llave de tornillo para tomar medida; todos estos efectos destinados a la fractura da puertas.

Parece que ha confesado sus propósitos.

Tiene cómplices

El anticuario no va solo en estas expediciones.

Según nuestras referencias, tiene otros consocios que pronto descubrirá la policía, porque ya tiene en su poder importantes detalles.

Las efigies de Jesús

Se cree que el anticuario detenido trataba de penetrar en la capilla de Jesús, donde se encuentran las notables efigies del inmortal Salcillo.

Afortunadamente no tenemos que lamentar la falta de ninguna de estas joyas que son verdadero orgullo de Murcia.

El detenido y lo efectos ocupados han pasado disposición del juzgado de instrucción de la Catedral.

 

El liberal de Murcia febrero 1909

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